Una acusación muy fuerte… ¿y fundada?
Desayunarnos esta mañana con la lectura del artículo del director del Diario Marca, Eduardo Inda, acerca de que la Uefa estudia el posible amaño del partido que disputaron la UD Las Palmas y el Rayo Vallecano en la penúltima jornada de la pasada Liga, tras el cual y merced al empate sin goles final, los amarillos lograron la permanencia y el meta del cuadro rayista el trofeo Zamora de la categoría, no fue de buen agrado, no. Fue más difícil de digerir que el propio bocadillo matutino.
Eso de que a todo bombo y platillo se señale, por parte del director de un diario deportivo de tirada nacional, que el equipillo hizo trampas y le cogieron, es como para atragantarse con el café con leche. Es una acusación muy fuerte… pero, ¿es una acusación fundada
Luego, a lo largo del día, se han ido matizando las noticias y mientras unos concretan y ratifican que el partido investigado por la Uefa es el de amarillos y vallecanos, otros señalan tan sólo que es un partido de Segunda División, con lo que puede ser cualquiera.
Pero dice el refrán aquello de “piensa mal y acertarás”, así que casi que sí que se trata del choque del recinto de Siete Palmas.
SIN DESMENTIDO ROTUNDO. La UD Las Palmas se ha apresurado a notificar en su página web, en un comunicado firmado por su Consejo de Administración, un par de notas, la primera de ellas que no tienen notificación de ninguna entidad acerca de que se les esté investigando con expediente abierto por ese encuentro; luego, que en caso de ser así darán todo tipo de facilidades para aportar lo que estimen conveniente y, finalmente, que la “UD Las Palmas SAD celebra y apoya cualquier iniciativa tendente a preservar la pureza de la competición deportiva”.
En cualquier caso, echamos en falta una categórica, contundente y taxativa respuesta institucional de los rectores amarillos en el sentido de negar con rotundidad que hubiese tal amaño, como el del que se les acusa; si bien tanto el capitán, Marcos Márquez, como uno de los pesos pesados del vestuario, el canterano Jorge, sí que señalan que “no tenemos nada que ver en eso” o “tenemos la conciencia muy tranquila”, que dijo el sevillano; y ellos sí que hablaron con contundencia, a lo que parece.
Si no hay nada que esconder, como todos ellos señalan, hay que salir a la palestra desmintiendo con rotundidad los argumentos que esgrimen los componentes de esa comisión de la Uefa que supuestamente les investiga.
Y, conste, no defendemos en ningún momento las trampas, porque aunque existan con más o menos legalidad, al fin y al cabo en el final son trampas, con lo que se mancha el noble nombre del deporte.
PROCLIVE A LA SUSPICACIA. No cabe duda de que el partido de marras, cuando menos, fue proclive a la suspicacia, según deduzco de lo que me señalaron en sus comentarios algunos de los asiduos lectores -a los que, por cierto, agradezco su fidelidad a leer mis artículos-, pues dijeron entonces que el partido parecía un ‘pacto de no agresión’, o un ‘partido de solteros contra casados’, e incluso otro de ustedes señalaba que tenía ‘envidia sana’ porque yo no había podido estar en el estadio de Gran Canaria -dado que estaba por tierras de la isla de enfrente-, y que por tanto había sido un afortunado al no presenciar en directo ‘un paquete de partido’.
Son las expresiones que se usaron, y de ello deduje que el ‘cabreo’ de quienes asistieron en vivo y en directo a presenciar el choque fue mayúsculo, porque los amarillos no fueron a por los tres puntos, sino a especular con el empate. A no agredir para que no le agredieran. Y lo único bueno del choque, como también ustedes dijeron, fueron los debúts de Armiche y Juanpe, así como la dimisión, cese o destitución, como quiera que fuese, de Juanito Rodríguez.
Pero, también como fuere, lo cierto es que el choque acabó sin goles, que la UD Las Palmas salvó la categoría y que el meta del Rayo en aquel entonces, Cobeño, conquistó el trofeo Zamora. En fin, objetivos cumplidos, que era de lo que se trataba al disputar el encuentro.
Y el que en las casas de apuestas subiera como la espuma la casilla del empate no debe significar, en ningún momento ni bajo ningún concepto, que el partido estuviese amañado, comprado o la definición que quieran emplear, porque hasta el niño más pequeño sabe que cuando a unos y a otros les vale el empate, seguro que es el resultado que al final se va dar y por él van a apostar sin miedo al error o equívoco.
En fín, que ahí queda eso, que me ha costado digerirlo a lo largo de todo el día y que ahora me he decidido a componer unas líneas. Habrá que esperar acontecimientos y, esperemos que los mismos no terminen dando con los huesos del equipillo en la Segunda División B por mor de las sanciones ni con los de algunos de sus rectores en una fría celda de una prisión, porque así de duras pueden ser las sanciones si se confirma y ratifica que hubo amaño, que el partido fue un tongo.
Aunque todo ello tiene que ser probado y corroborado para poder acometer las sanciones pertinentes. Cuando menos, el susto queda en el cuerpo.