Inmigración e información

A pesar de la multiplicación de los medios que ha puesto el Estado para el control de la inmigración irregular, cuando el tiempo está ‘apaterado’ o las corrientes y los vientos son favorables, renace la oleada de pateras y cayucos. En los países africanos no hay una opinión pública bien informada, y ni siquiera informada, y la gente no tiene conocimiento canal de que casi la totalidad de los ‘sin papeles’ son apresados antes de llegar a tierra y que, en la actualidad, las repatriaciones funcionan como un reloj. La creación de nuevas embajadas de España, la firma de convenios de colaboración para promover una formación profesional que garantice la plena integración de los trabajadores africanos… son acciones de política exterior que han permitido la formalización y puesta en práctica de los acuerdos de devolución, respaldados además por un incremento exponencial de la partida presupuestaria para el alquiler de aviones y las dietas de los numerosos policías que se requieren para acompañar a los expulsados en los aviones. Pero el problema que subsiste es que la publicidad engañosa de las mafias esconde la realidad: si hace un par de años la aventura tenía un porcentaje aceptable de éxito, que compensaba el riesgo de perder la vida, hoy el fracaso de las expediciones es absolutamente seguro. Poco a poco, pese a todos los inconvenientes producidos por las campañas intoxicadoras de los modernos negfreros, el Gobierno de España, y los gobiernos colaboradores de África, van mejorando los canales de comunicación. Si antes el boca a boca que llegaba a las aldeas hablaba de los que habían conseguido llegar a Europa y de las remesas que enviaba a la familia, ahora la noticia más frecuente es la muerte de los que quisieron llegar al paraíso, “donde el dinero se saca de las esquinas”, “donde por no trabajar te pagan”, “donde si estás enfermo te cuidan y sigues cobrando, o la vuelta avergonzada a casa con los bolsillos vacíos.

Y es que en los dos o tres últimos años Madrid ha montado una infraestructura donde no la había, se ha profesionalizado el control del mar territorial y de las aguas internacionales cercanas, y se ha ‘implementado’ una diplomacia efectiva para la defensa del interés nacional, con varias facetas igualmente importantes: la de una eficaz vigilancia, caracterizada por su movilidad y flexibilidad, en los puntos de salida, en el trayecto y en las zonas de arribo previsible; convenios bilaterales que hagan posible las devoluciones sin excesivos costes de imagen para los Estados emisores de mano de obra clandestina;habilitación de una ayuda humanitaria que mejore las capacidades laborales de los emigrantes con visado que entren en unos cupos cada día más generosos; centros de acogida y pronto auxilio según los estándares europeos, y un trato respetuoso y un interés por ayudar al desarrollo de los pueblos concernidos que no convierta a España en un policía impasible sino en alguien comprometido con el desarrollo y la ayuda a las naciones subdesarrolladas del ‘continente negro’.

Varios ministerios han desarrollado una labor silenciosa, que ya ha dado sus primeros frutos: Trabajo y Asuntos Sociales ha llevado a cabo una paciente labor de apoyo a los países emisores, que se ha traducido en convenios ya en marcha, mientras atiende frentes tan diversos como la atención sanitaria en el mar o la integración y regularización de los trabajadores inmigrantes; Fomento, con la compra de aviones especializados en la vigilancia del tráfico marítimo, con la organización de un moderno sistema de salvamento marítimo, con unidades de última generación. Interior, con el establecimiento de la red SIVE, la mejora de las patrulleras de la Guardia Civil; Defensa, con distintas misiones de la Armada, como la Noble Centinela, y el Ejército del Aire, con el SAR o con el patrullaje aéreo convencional. Exteriores, con la apertura de nuevas Embajadas y Consulados y, en un plano concreto y relacionado con Canarias, la inauguración de Casa África.

Pero, pese a todo, la presión es muy fuerte y los mensajes no llegan con suficiente claridad a los jóvenes que quieren huir de la miseria y prefieren morir por una ilusión que vivir sin esperanza.El encauzamiento del conflicto, pues, requiere tiempo. Tiempo para que sea posible un cierto despegue económico de África; tiempo para que cristalicen ambiciosos planes internacionales al respecto; tiempo para que llegue a la última aldea una información veraz sobre la realidad de lo que sucede desde que el cayuco atestado zarpa hacia la puerta de Europa.

En ese tiempo, por desgracia, sucederán muchas tragedias y habrá muchos mercaderes, de fuera o de dentro, que quieran negociar con la miseria o tener su minuto de gloria con el drama humano que nos rodea.

ComentariosComentarios (1) sobre “Inmigración e información”

  1. UsuarioBonifacio Villalobos

    Sr. Sr. Tristan, discrepo profundamente de su enfoque del problema de la inmigración. ¿A quien quiere usted convencer con su articulo de la “sin razón” del viaje en cayuco?

    ¿A los desinformados “negritos” del Congo que se preparan para el viaje?, no, ellos no leerán su articulo.

    ¿A los “negreros” que les engañan con falsas promesas? No, tampoco, si ellos le leyeran, o no compartirían sus estimaciones, o no les importaría.

    Usted solo desearía, fantasea, que pudiera ser escuchado por alguien que hiciera llegar su mensaje al Congo para librar a su conciencia del conflicto de no atreverse a hacer nada por el drama humano del que es testigo, porque se debe a la opinión publica de que estabamos mejor sin ese problema.

    Usted pretende convencer (tranquilizar) a la ciudadanía, la canaria, de que no será nuestra culpa, nuestra responsabilidad la tragedia que diariamente sacude nuestras conciencias.

    Pero está equivocado, “su mensaje” nunca les llegará, a los inmigrantes no les convencerá. Los inmigrantes seguirán llegando y seguirán tocando en nuestras puertas.Tristan, discrepo profundamente de su enfoque del problema de la inmigración. ¿A quien quiere usted convencer con su articulo de la \

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