Riesgos patronales
Hay empresarios que tienen una especie de esquizofrenia de aptitudes: si por una parte son grandes hombres de negocios, que cazan las oportunidades al vuelo, y que saben analizar en segundos las oportunidades comerciales que se les presentan, por otro lado demuestran una contradictoria incapacidad para estar a la altura de los tiempos políticos; y hasta para aplicar sus saberes en el comercio a actividades como la gestión de un equipo de fútbol.
En la patronal de Las Palmas - que en la praxis ha quedado reducida a la isla de Gran Canaria, porque Lanzarote y Fuerteventura ya protestan por su encorsetamiento y falta de espacio vital- alguien, o ‘álguienes’, como diría en presunto canario Paulino Rivero, se está equivocando en sus análisis de situación. En términos marineros, han hecho una marcación incorrecta. Han tomado unas referencias móviles, y por lo tanto, falsas, que confunden el rumbo y, si uno costea, puede acabar con la quilla en el marisco.
El caso de Félix Santiago es uno de esos problemas que nunca debió plantearse, pero que una vez planteado, nunca debió estallar, y que una vez estallado, nunca debió dejarse como los restos de los satélites en el espacio, abandonados en órbita, acechando en la noche estelar. Hay datos que permiten auscultar el interior del fenómeno, y detectar, ‘a mayores’, una apuesta arriesgada en favor de una determinada opción política en unos momentos de inestabilidad atmosférica profunda.
Aunque sea humanamente comprensible que una parte de quienes viven de las adjudicaciones y las subvenciones quieran tener de su banda a Coalición Canaria y al PP, que llevan el Gobierno regional, dirigen el Boletín Oficial y reparten los Presupuestos, esta estrategia conlleva riesgos de futuro si no se combina con una inteligente neutralidad, una oportuna educación, y algo que siempre aconsejarían los ingenieros y sociólogos: que los puentes con los tráficos ahora minoritarios sean firmes y queden tendidos ad futurum.
En medio del maremagnum, el constructor y agricultor Félix Santiago ha sido uno de los pocos que ha intuido que, como decía Heráclito, la materia fluye y solo el espíritu permanece, y que es imposible bañarse dos veces en las mismas aguas de un mismo río. La tonta táctica de no acudir a una reunión con las autoridades de Puertos del Estado para hablar del futuro de La Luz, los gestos que ignoran lo que dijeron los ciudadanos en las urnas el pasado mes de mayo… están diseñando una situación bastante complicada para la cúpula de la CCE.
¿Dónde ha quedado la supuesta tradicional sabiduría y buen olfato de los empresarios isleños? ¿Cómo es posible que algunos de ellos aplaudan las frivolidades de un Pizarro que no les ocultó cuando se le preguntó por su visión de las Islas que no es nada partidario de las economías subvencionadas, que es la esencia del REF y de la ultraperificidad? Afortunadamente para el conjunto, son más los industriales y comerciantes que mantienen el tino y que, en estos tiempos de flujos y reflujos, saben discernir cuáles son los verdaderos equilibrios y por donde sopla el viento.
El lío que se ha montado en la Patronal alrededor de la presencia de Félix Santiago en la Autoridad Portuaria, y en los propios órganos directivos de la CCE, es como una pegajosa tela de araña que está lastrando a la propia organización. Ese camino de confrontación y de exclusión es un mal camino, al margen de lo que digan los jueces; y esto ya se predijo desde el principio.
El industrial del Norte no es el problema; en todo caso es el primer iceberg que aparece en una ruta que también sufre las consecuencias del cambio climático. Los manuales advierten que cuando se vea un trozo de hielo eso significa que puede haber más. Por lo tanto, hay que seguir navegando con babor estribor de guardia y atentos a cualquier anomalía en el rádar. El pronunciamiento de la AEC, por mucho que se quiera minusvalorar, rebatir, condicionar, dividir, lo que demuestra es que hay pluralidad y que no todos están de acuerdo con la estéril doctrina de patria o muerte, que en demasiadas ocasiones viene a significar lo mismo.
Mientras la patronal sigue enredada más por ambiciones que por pasiones, las encuestas preelectorales indican lo que indican; y si finalmente el próximo domingo se produce una victoria socialista, en toda España, y en Canarias, en el Archipiélago habrá un tsunami inevitable. En política democrática las numancias son una excentricidad y un despilfarro de energía.