Ver los alrededores

Docenas de profesores replicaron, puntualizaron o apoyaron ayer el ‘Apuntes’ que trataba sobre el actual conflicto planteado por la reivindicación de la homologación sin contrapartidas exigida por los docentes. Dejo de lado los más viscerales e indocumentados, con errores de concepto y de datos impropios no ya de un docente, sino de alguien con una formación básica que quiera manejarse con regular acierto en la vida comparativa, y la mayor parte de los que discrepan sostienen similares bloques argumentales.La huelga, afirman, es un derecho constitucional que siempre ocasiona molestias a los demás. Cierto, pero los servicios esenciales, como ocurre con los cíclicos paros de los pilotos, siempre en las fechas que más fastidian a los usuarios, han de ser cubiertos con unos mínimos laborales que garanticen el respeto al derecho. ¿Está garantizado el derecho de los alumnos a recibir el programa ‘precontratado’, a examinarse con rigor y a aprobar o suspender de acuerdo con sus conocimientos y sin contaminación externa? Es más: ¿está garantizada la independencia del alumnado que exige su condición de menores?

No queremos cobrar más; lo que queremos es cobrar lo mismo que quienes realicen el mismo trabajo. La frase es engañosa, aunque es comprensible que su crítica pueda ser considerada demagógica. Pero parece obvio que para realizar el mismo trabajo que un maestro hay que ser maestro, lo mismo que para realizar el mismo trabajo que una enfermera hay que ser enfermera, o para realizar el mismo trabajo que un cura hay que ser cura. La aspiración a ganar más es inherente a la humana condición tras la superación de la sociedad del trueque y la inmersión en el consumismo. No solo por lo que significa de disponer de más dinero para vivir mejor según las técnicas del capitalismo, sino para la autoestima. Según avanza la actual civilización, cambian, a veces en cascada, las palabras que definen determinadas situaciones.

 Con mucha más razón es comprensible que los funcionarios de la educación quieran estar considerados, a todos los efectos, al nivel de los funcionarios que más alta remuneración reciban. Al final todo esto se quiere reflejar en la nómina, como es normal. Pero las razones de una parte no son inmediatamente extrapolables a otras actividades. El profesorado tiene sus propias características, así como la sanidad tiene las suyas, o las fuerzas y cuerpos de Seguridad, los soldados profesionales, los periodistas, o los equilibristas delCirco Cardenal. Homologación quizás no sea el término más apropiado que se deba emplear para reivindicar una serie de mejoras profesionales.Varios lectores hablan del estrés y del agotamiento que provoca el trato con los chiquillos. Esto es inobjetable, pero no debe mezclarse con la reivindicación homologatoria, sino todo lo contrario. Es verdad que los maestros, en todos los tramos educativos, están indefensos ante grupos de alumnos y sus parientes, que con frecuencia insultan y agreden a la comunidad educativa. En muchos colegios e institutos enclavados en áreas suburbiales y/o con fuerte peso de población marginal hay que tener una vocación muy sólida para aguantar las impertinencias de unos cretinos, conscientes de su impunidad, que faltan el respeto y que llegan, con frecuencia, a la desconsideración, el insulto y la insubordinación. Este aspecto ha de ser resuelto cuanto antes por la Administración, acudiendo a mejorar las leyes, pero asimismo mediante la oportuna dotación de medios de vigilancia, prevención y disuasión.

 La educación es incompleta si los jóvenes no aprenden que hay que respetar las normas, y que no hacerlo tiene un coste serio. Cada uno come con la cuchara que coge. La indisciplina en los centros, y sus graves efectos colaterales, no puede ser atajada con reglamentos bondadistas y excéntricos sino con una respuesta proporcionada que acentúe su carácter de represalia que defiende la fortaleza del mismo sistema.

A veces, cuando los conflictos se enquistan, la única manera de encontrar una salida practicable es atinar a romper el nudo gordiano con realismo y sensatez; alejando toda actitud que, por la causa que sea, haya degenerado en presbicia o intransigencia. Y uno tiene la impresión de que algunos exabruptos talibanes, no pocos ni aislados, por desgracia, son la punta de un iceberg colocado en medio de la ruta de navegación. Si los dirigentes gremiales tuvieran tiempo para reflexionar ‘a mayores’ harían bien en analizar cuál es el grado de apoyo y comprensión social que están consiguiendo. Álvaro de la Iglesia decía que ‘todos los ombligos son redondos’.

ComentariosComentarios (14) sobre “Ver los alrededores”

  1. UsuarioJoaquín Vega.

    Me alegra ver que ha atendido mi petición de hacer un análisis más realista y coherente, aun así todavía existen evidentes lagunas, como despreciar y excluir de sus ponderaciones a algunos docentes \

  2. UsuarioPiratta

    Como se puede leer en los comentarios de ayer, ninguno de los textos publicados apoya las tesis simplistas que su burda pluma redactó. Así, no se entiende su encabezamiento de hoy, que responde, probablemente, a la necesidad de verse a sí mismo como el poseedor de la verdad, el martillo ecuánime que imparte justicia desde un balcón que usted cree privilegiado, desde donde se ve claramente todo lo que nuestras pobres mentes cegadas por la visceralidad, no pueden ver. Es usted un periodista mediocre, que no responde a las acusaciones de populista ni a las que le acusan de mal informado, negligente, pero que además, y esto es lo más grave, presenta graves errores gramaticales en sus escritos, como el “anacoluto”, bastante usual en usted por cierto, en la frase:”¿está garantizada la independencia del alumnado que exige su condición de menores?”.
    Lo absurdo, por otro lado, es verlo a usted presumiendo de ignorante usando palabras rebuscadas con argumentos safios. En un intento de buscar un sinónimo textual de profesores, usa la expresión comunidad educativa erróneamente, ya que esta se refiere también a padres y alumnos. Vergonzoso e impropio de alguien que cree tener la talla que usted cree tener.
    Además, le recomiendo que se trate la presbicia talibán con la que mira el conflicto y señale con más realismo a quien realmente ha generado el problema y deje de llamar a los profesores secuestradores,(síndrome de Estocolmo) y de aludir a la mala preparación de los docentes que le replican, porque seguro que esa preparación y error de concepto que menciona es más propia de sus acólitos.
    Por último, sin ánimo de afectar su elevada autoestima, su rancio ego y sus aires de grandísimo prosista de provincias, quisiera recomendarle que lea más a los clásicos, con el objeto de renovar sus metáforas y que abandone la recurrida imagen del iceberg, cuya punta asoma, ya desgastada, en sus escritos. Creo que voy entendiendo por qué ha medrado usted en la profesión de periodista en una Canarias donde resulta muy extraño ver progresar a alguien por su valía y no por sus amiguitos del poder. Un triste saludo de un lector de antiguas novelas de caballería bretonas.

  3. UsuarioEl de inglés

    ‘Dejo de lado los más viscerales e indocumentados, con errores de concepto y de datos impropios no ya de un docente, sino de alguien con una formación básica que quiera manejarse con regular acierto en la vida comparativa’

    Es decir, deja usted de lado las preguntas que no es capaz de contestar y los argumentos que no es capaz de rebatir.

    ‘¿Está garantizado el derecho de los alumnos a recibir el programa ‘precontratado’, a examinarse con rigor y a aprobar o suspender de acuerdo con sus conocimientos y sin contaminación externa?’

    Sí, por la Inspección Educativa.

    ‘Con mucha más razón es comprensible que los funcionarios de la educación quieran estar considerados, a todos los efectos, al nivel de los funcionarios que más alta remuneración reciban.’

    No. Queremos cobrar según categoría, igual que todos los demás funcionarios, de acuerdo a lo estipulado en la ley.

  4. UsuarioFrancisco Perez P.

    Lo unico que le pido sr. Tristan es que no vuelva , como en epocas pasadas a enfrentarnos a la sociedad con sus comentarios sobre nuestro colectivo…Se que le cuesta pero sea un poco objetivo…

  5. UsuarioJ.M. de León

    Para hablar del trapecio hay que ser trapecista. Para hablar de la labor educativa hay que ser docente. Nadie que no se dedique a esto tiene sino un atisbo de lo que ocurre intramuros.
    Hablar desde fuera es fácil.
    Los políticos hablan al tiempo que se suben el sueldo sin tener que hacer luchas ni reivindicaciones.
    Los periodistas también hablan.
    Los periodistas son los únicos que entienden de todo. Sobre todo cuando tienen que redactar artículos día sí y día también. No se limitan la mayor parte a tratar de reflejar la situación sino que en muchas ocasiones toman partido. Y no sólo en la educación. También en la política, en el deporte, en la sanidad, en la justicia.
    Sin embargo, cuando alguien les acusa de plegarse a los dictados de tal o cual partido, les duele. Ay, cómo les duele.
    Cuando alguien dice que el este periódico hace causa común con aquel partido y que aquel periódico lo hace con los contrarios, se molestan. No, qué va. Son conjeturas tuyas.
    Yo no sé de periodismo. Soy maestro. Sé de educación y conozco mis limitaciones. No se me ocurriría decirle a un periodista cómo hacer su trabajo.
    Bueno, le pediría que lo hiciera bien, y que se olvidara de su carnet, o del que tenga el director de su periódico, y que tratara de informarse bien de aquello que tenga que escribir.
    Por ser periodista no se es buen docente, ni buen piloto, ni buen equilibrista.
    Pero se permite hablar de todos ellos como si fuera su propia profesión.
    Siempre he pensado que el mundo sería otro, más humano y con menos problemas si pusiéramos a periodistas en todos los estamentos de la actividad humana. Periodistas de políticos, de jueces, de árbitros de fútbol y de jugadores de fútbol, de pilotos de Binter, de docentes…
    Alabo y respeto sumamente a quienes siendo periodistas se meten en los fregados jugándose la vida, no el sueldo.
    Me merece mucho respeto la profesión docente. Y dejo claro que, al igual que los periodistas, hay de todo.
    A los docentes no se nos pide un certificado de buena persona, al igual que a los periodistas.
    Saludos.
    J.M. de León

  6. UsuarioMe parece que...

    Siembre con el debido respeto, don Ángel. Pero, es usted un espadachín: un par de mandobles para los indocumentados sin formación, una estocada para los huelguistas que no tienen en cuenta los derechos de los menores, paso atrás y contraataque para los profesores que, desempeñando distintas funciones, quieren equipararse al resto de los funcionarios y, por último, tiro definitivo para el conjunto de enseñantes que solo se mira al ombligo.
    Sin embargo, pese a su exhibición de esgrima escrita contra los docentes no ha logrado “touche”. No tiene razón, don Ángel. Los profesores sí miramos alrededor y, si deja un momento el florete, verá que solo pedimos dos cosas que se deben exigir a cualquier Gobierno: una, que cumpla la ley (en este caso, la de homologación) y, dos, que vele por los servicios públicos que garantizan el futuro de su comunidad (en este caso, la educación). Eso es defender el estado democrático y el bienestar de los ciudadanos. Es usted el que solo mira para un lado. Así de sencillo, don Ángel.

  7. UsuarioDomingo

    Señor Tristán:

    Entre sus artículos de ayer y hoy me queda claro su posicionamiento respecto al conflicto actual de la educación. Por tanto, no creo oportuno andar con más argumentarios que no harían sino enconar a cada uno aún más en su postura. Hay opiniones para todos los gustos, de un lado y de otro, chabacanas y argumentadas, fundadas e infundadas, etc.

    Sin embargo, quisiera, si me lo permite, conocer su opinión respecto a un asunto:

    ¿Cree Ud., señor Tristán, que el Gobierno de Canarias debe cumplir con la ley del año 1991 donde se reconoce la homologación docente con el resto del funcionariado canario, o por el contrario tiene el Gobierno la facultad de incumplirla a pesar de estar aún vigente?.

    Espero su respuesta con impaciencia. Reciba un saludo.

  8. UsuarioJ.M. de León

    Sr. Tristán:
    No sé si se debe a Ud. o a algún empleado de la casa el que se haya censurado-eliminado mi comentario a su artículo de hoy en el blog.
    No acabo de comprender esta falta a la libertad de expresión, toda vez que son ustedes (el periódico) quienes permiten escribir comentarios y luego, si no les gustan, los borran sin más.
    No creo haber utilizado lenguaje fuera de tono ni haber insultado ni menospreciado.
    Firmé con mi nombre y aporté un correo electrónico.
    No esperaba esto aunque no dude que he aprendido la lección.
    Será esta la última vez que utilice este método para darle a conocer mi opinión.
    Como le decía en el otro, saludos cordiales.
    J. M. de León

  9. UsuarioCansado de topicos infundados

    Sr Tristán Pimienta quiero pensar que no se ha enterado usted de la naturaleza del conflicto que mantiene el profesorado de enseñanzas medias con la Consejeria de Educación. La homologación es un derecho reconocido por la administración desde el año 95, que no se ha cumplido. Se lo explico para ver si le queda clarito: se trata de un complemento que se cobra independietemente del tipo de trabajo que se desempeñe, y se aplica por la titulación que posee el funcionario. Por otro lado, también parece estar cargado de tópicos en lo que respecta a los docentes: la mayor parte de los compañeros que conozco dedican mucho tiempo y energías a su profesión; las razones del fracaso escolar tienen que ser analizadas de forma sosegada, seria y con voluntad de compromiso por todas las parte implicadas: el gobierno autónomo, los padres, alumnos y el profesorado, pero este es un tema que debe desligarse de la reivindicación por la que luchan los profesores. No me cabe la menor duda que puestos a mejorar la calidad de la enseñanza el profesorado pondrá, como pone desde hace mucho tiempo, a veces sin reconocimiento administrativo ni social, todo lo que le corresponda.

  10. UsuarioGroucho Marx

    Soy un pobre docente \\

  11. UsuarioCansado de tópicos infundados

    Sr Tristán Pimienta

    Quiero creer que no se ha enterado bien de la reivindicación que matiene el profesarado frente a la Consejería de Educación. Se lo explicaré a ver si le queda clarito: se trata de la aplicación de una ley de 1991 en la que se aprueba un complemento para funcionarios en función de su titulación académica y escala a la que pertenece, independientemte del trabajo que realice (ingeniro, médico, abogado, profesor, etc). La calidad de la enseñanza en Canarias es un tema que no está ligado a dicha reclamación. Este tema es más importante,si cabe, que lo planteado por los profesores, y debe ser tratado de forma seria, profunda y con voluntad de compromiso por todas las partes: administración, padres,alumnos y profesores (por cierto ¿qué le parece la propuesta de la consejera de Educación al respecto, dejando fuera al profesorado?). Estoy seguro de que la mayor parte del profesorado está dispuesto a asumir la parte de responsabilidad que le toca, como viene haciendo desde hace mucho tiempo, algo que con frecuencia no ha sido reconocido por la administración y la sociedad.
    Me despido pidiendole que si es un profesional del periodismo, como creo, se informe bien consultando a las partes implicadas en el conflicto antes de emitir cualquier opinión. Muchas gracias

  12. UsuarioCansado de tópicos infundados

    Sr Tristán Pimienta

    Leo con sorpresa su seguna intervención en este blog relacionada con el conflicto que mantiene el profesorado de enseñanzas medias con la consejería de Educación. Me parece que no le ha quedado claro cuál es la naturaleza de la reivindicación; se la explico para que le quede clarito: se trata de reconocer un complemento que se paga de acuerdo con la titulación académica y escala a la que pertenece el funcionairo, idependientemente del tipo de trabajo que realice,además es una ley aprobada desde el año 1991 y que todavía no se ha aplicado.
    La calidad de la enseñaza es otro tema, más importante que nuestra reivindicación, pero totalmente independiente de la misma. Los profesores nunca se han negado a discutir sobre la calidad de la enseñanza pública, pero es algo que requiere de un debate profundo, sosegado y con voluntad de compromiso por todos los que tienen que ver con ella: administración, padres, alumnos y profesorado. Por cierto, ¿qué le parece la propuesta de la consejera Milagros Gil, de llevar a cabo este debate sin contar con los profesores?. No tengo ninguna duda que la mayor parte de mis compañeros está dispuesto a asumir la parte de responsabilidad que les toca, como han venido haciendo desde hace tiempo, muchas veces no sólo sin ser reconocida sino despreciada por la administración y la sociedad.
    Me despido pidiendole que en los sucesivo, si es un profesional del periodismo, como creo que lo es, se informe consultando a las partes implicadas antes de emitir un juicio sin fundamento. Muchas gracias

  13. Usuariomaria

    He seguido atentamente sus dos intervenciones y las comparto en su totalidad. Soy docente, funcionaria y pienso que tenemos derecho a que se nos aumenten nuestras retribuciones, pero no comparto en absoluto el modelo de reivindicación. En esta batalla los muertos serán los alumnos/as de la enseñanza pública, que en poco nos afecta, ya que en la mayoría de los casos los nuestros asisten a la privada o a la concertada. La defensa de nuestros derechos no debe convertirse en un ataque al derecho de los demás.¿Qué enseñamos desde las aulas?

  14. UsuarioArthur

    Lectura muy recomenddea para quienes tengan verdaero interés por este apasionante tema.

    http://www.infonortedigital.com/index.php?target=opiniones/index.php&seccion=26&id=1912

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