Huevos y economía

Traté de ser didáctico con una universitaria de primero de carrera que quería conocer en qué consiste el huracán que derriba una a una las mayores empresas financieras de Estados Unidos. Más allá de las explicaciones de coyuntura, o de las razones macroeconómicas, o de la fatal alianza entre la guerra de Irak y el alza continuada de los precios del crudo, hay una verdad que parece escapar a la luz y que se mueve en las tinieblas del olvido interesado. Este ‘crac’, esta quiebra en sucesivos bucles, tiene una razón de fondo: en las últimas décadas, la desregulación, el adelgazamiento del Estado, el yo lo vi primero, y el reinado de los grandes ejecutivos por encima de los accionistas, el corto plazo sobre el largo recorrido, han producido el efecto ‘cáscara de huevo’.Esta fue la explicación que le di a la joven estudiante de Sociología: durante muchos años las doctrinas de Reagan y Bush, infectadas por el llamado neoconservadurismo, transformaron las reglas del juego y permitieron que la avaricia se paseara impunemente por el tejido empresarial. Poco a poco el huevo fue perdiendo la yema; muchas grandes empresas fueron vaciadas por dentro y sucesivos pelotazos lograron mantener la apariencia; y algunos expertos fabricantes de artificios hicieron pasar por huevos de avestruz simples desechos de gallinero. Pero dentro de la cáscara ya no había nada. Cuando la cáscara dio las primeras señales de resquebrajamiento, cuando aparecieron rajas en la superficie, los mismos que hicieron el agujerito para sacar la yema y la clara han querido rellenar el huevo. George Bush y sus asesores, o sea los ‘tink tanks’ que paren las ideas ‘neocons’, han ideado, por seguir con los huevos, un nuevo huevo de Colón: sustituir la yema por otra, pero a cargo de los que no comieron de la que falta ni se beneficiaron de ella. Se trata de inyectar al menos setecientos mil millones de dólares, a los que hay que sumar otras intervenciones recientes por valor de algunos cientos de miles más… pero a cargo de los contribuyentes. Pero no de todos por igual, porque en los Estados Unidos de los ocho años de Bush los ricos, las rentas más altas, pagan menos a Hacienda que las medias. Son las clases medias las que soportan los mayores daños, las que ha visto arrasada su economía doméstica, las que proveen con sus impuestos al Tesoro y a la Reserva Federal de los fondos necesarios para pagar las consecuencias del saqueo que ha tenido lugar o de las suicidas decisiones de estrategia que han dado como resultado el más grande caos de la historia de Estados Unidos. Esta inyección económica a los grandes bancos, grandes hipotecarias, grandes empresas, tiene una consecuencia inmediata: la brecha entre rentas, que no ha hecho sino crecer, aumentará aún más. Como este dinero sale de los bolsillos de las economías modestas para arreglar los problemas de las grandes fortunas, las grandes fortunas serán más grandes mientras que las medias y pequeñas serán más pobres.¿Cómo ha entrado Obama en el juego? Porque no le ha quedado más remedio. Él lee, por supuesto, a Barbara Probst Solomon y a Paul Krugman, y en especial, supongo, el último libro de este analista, Después de Bush,  que trata pormenorizadamente, con abundancia de datos y comparaciones, la lapidación de las clases medias y los fríos y calculados ataques al Estado de Bienestar. Pero la situación es la que es. Hay que hablar de las causas, y Obama ya se ha referido a ello, y con la prudencia necesaria para que los electores no malentiendan sus mensajes, seguirá insistiendo. Pero o el Gobierno federal actúa rellenando el huevo con yema, o el crac se convertirá en cuestión de semanas en una hecatombe que arrasará como un violento  tsunami a buena parte del resto del mundo. El candidato demócrata ha tenido que elegir entre lo malo y lo peor, a sabiendas de que sea cual sea la opción, si llega a la Presidencia le tocarán tiempos duros, le corresponderá reconstruir el país y manejar la ruina. Como en la copla, ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas, y sin ti porque me muero.¿Agacharán la cabeza los neocons?, ¿volverán los republicanos al ’statu quo’ de Eisenhower o Nixon y hasta de Bush padre? No es probable al menos de inmediato. Cuando ya había suficientes síntomas del desplome, cuando los movimientos sísmicos movían las vigas y el encofrado y hacían presagiar que el terremoto sólo estaba empezando, McCain se decantó por la ultraconservadora y muy religiosa gobernadora de Alaska para llevarla como candidata a la vicepresidencia. Él mismo escondía  la  cabeza  bajo  el  ala,  a  la  vez que intentaba no salir en muchas fotos con Bush. Pero están las hemerotecas.Europa resistirá mejor porque hay un Estado al que los papanatas y seguidistas no han logrado convertir en una cáscara de huevo sin yema. El ‘estilo de vida europeo’, que algunos imbéciles cegados por el ‘becerro de oro’ quieren destruir, hace que los cimientos sean más sólidos y que los efectos se amortigüen por las prestaciones sociosanitarias y educativas universales y porque los empleos no se pueden utilizar como ‘kleenex’ por aventureros sin escrúpulos. 

ComentariosComentarios (3) sobre “Huevos y economía”

  1. Usuariopablo

    muy bueno, sr. Tristán

  2. UsuarioAlemán de Alemania

    Mucho optimismo. Mejor volver a sacar los libros de mi compatriota Carlitos Marx y a amenazar con ellos según el viejo principio ajedrecistico que la amenaza es más fuerte que la realización. Por el camino que nos vamos, cuesta abajo la inmensa mayoría, nosotros o lo más tarde nuestros hijos acabaremos en una situación social y económica que se distinguirá de la del “socialismo realmente existente” de los desaparecidos regímenes comunistas apenas por unos ribetes.

  3. UsuarioRamón M. Ramos Padilla

    Insistiré hasta la muerte, que el enemigo público número uno de la sociedad es el capitalismo. ¡Ojo! ¡He dicho capitalismo, no empresariado!
    No es lo mismo, es como confundir el c…. con las témporas, aclaremos con simples argumentos por falta de espacio:
    a) Capitalismo.- Especulador, no tiene patria ni sentimientos.
    b) Empresariado.- Arriesga sus bienes por sembrar a su alrededor progreso y bienestar, especialmente el pequeño y mediano empresario.
    No tengo mas espacio para desarrollar el tema, pero la actual crisis es un maldito invento de los grandes poderes capitalistas del mundo, la pregunta es cuando parará, y yo creo tener la respuesta, creo que parará cuando acaben de implantar el régimen explotador que llaman “globalización”, y acaben de exterminar los derechos que los obreros de principios del s. XX, ganaron con sangre, sudor y lágrimas. Lo de las 65 horas es sólo la punta del iceberg, cuentan con la mísera complicidad de lo que hoy llamamos sindicatos, y que no tienen ningún paralelismo con el movimiento sindical. Tanto es así, que he llegado a pensar que el Sindicato Vertical del régimen franquista era “comunista” en comparación.
    ¡Ojo! Soy pequeño empresario, sé de lo que hablo.
    Luchamos contra la competencia desleal de los grandes capitales, y la complicidad legal de los Estados “avanzados” que dicen gobernar con equidad y justicia.
    ¡Píquenmelo grueso que lo quiero “p’a” la cachimba!
    ¡Así nos va! ¿En manos de quién estamos?

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