La clave bórica y el sastre
El ‘caso del ácido bórico’ pasará a la historia de los esperpentos nacionales. Ya se sabe en qué consistió: cuando la ‘conspiranoica’ que se montó tras el 11-M y los intentos de manipulación inicial del Gobierno cesante de Aznar por endosar las culpas vía ETA a una trama de oscuros afluentes, surge a través de ‘El Mundo’ y algunas fuentes policiales una aparente conexión entre un terrorista islamista y uno etarra. El punto de encuentro era que en los domicilios de cada uno la policía había encontrado una pequeña cantidad de polvos bóricos. ¡Albricias!, se dijeron los defensores de la conspiración.
Si un etarra tiene ácido bórico en su casa, y un islamista tiene ácido bórico en su casa, eso significa que los dos tienen ácido bórico en su casa. Elemental, querido Watson. Y lo que no deja de ser una casualidad, igual a si tuvieran pasta de dientes Colgate, papel higiénico Colhogar, atún en lata Eureka, aceitunas con anchoas La Española o analgésicos Nolotil, se convirtió en un auténtico escándalo contra los que sostenían la lógica derivada de las evidencias de la investigación: que todo había sido una operación enmarcada en la ‘yihad’ lanzada por Bin Laden, lo cual podría interpretarse como una consecuencia de la foto de las Azores y la participación en la guerra ilegal contra Irak.
El Partido Popular está rescatando el mismo manual de instrucciones, sin duda asesorado por Federico Trillo, uno de los abogados de la política que más causas ha perdido, quizás porque utiliza los tribunales no para defender sus convicciones, sino para respaldar sus tácticas contra los adversarios.
Hay dos realidades incontrovertibles, que relucen como el sol: una, que en la Comunidad de Madrid cargos públicos y orgánicos del PP han montado varias tramas paralelas, una especie de redes superpuestas, una dedicada al espionaje de los competidores correligionarios, y otras centradas en las comisiones, los sobornos y el tráfico de influencias, y consecuencia de ello, el enriquecimiento personal ilícito.
Estos son hechos probados, reconocidos en distinto grado tanto por las propias direcciones populares en sus distintos niveles, como por los grupos mediáticos afines que ya hasta dan exclusivas de chanchullos y adjudicaciones manipuladas.
Y sin embargo parece que la culpa de todo la tiene el sastre que le tomaba las medidas al ‘barón’ valenciano Camps. El antiguo empleado de Milano se vio metido en el asunto de manera transversal, cuando uno de los imputados habló de que alguien le pagaba los trajes al siempre atildado presidente de la Generalitat, uno de los grandes valedores de Mariano Rajoy frente al despiadado acoso de Esperanza Aguirre. De esta manera, el sastre se ha visto situado en la diana. Convertido en sospechoso de laboratorio se crea un foco de distracción que durante un tiempo actuará como camuflaje que distorsionará los hechos reales: una desvergonzada corrupción que se ha ido extendiendo en el seno de la derecha y que comienza a afectar a la credibilidad de líderes importantes: de Esperanza Aguirre, y de Francisco Camps, dos de las grandes referencias nacionales del PP, y ambos en la línea de sucesión de Mariano Rajoy.
Los estrategas de la defensa del Partido Popular, con el concurso de sus aliados periodísticos, trabajan horas extraordinarias creando señuelos que actúen como ‘contramedidas electrónicas’ que confundan a los misiles. Uno de gran calibre es el ataque a la cabeza de la investigación.
Quien vea los telefilmes de intriga y las series de tribunales y policías en televisión sabe perfectamente que uno de los métodos básicos de la defensa es desprestigiar a la acusación, a los testigos, a las pruebas de la fiscalía, a los forenses, a la policía, para que el jurado dude de la credibilidad a) de las intenciones y b) de la consistencia de los elementos indiciarios o de prueba.
Esto es lo que están haciendo Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy y su equipo de colaboradoras, Francisco Camps, y el precursor José Manuel Soria, que por el camino que va seguramente acusará a Juan Fernando López Aguilar de haber pilotado disfrazado el jet de Björn Lyng que le llevó a pescar salmón a Noruega, y puede que no descarte que fuera el ex ministro quien, convenientemente vestido de buzo, pusiera los salmones a Lyng como les ponían a Franco los atunes en el Azor.
‘Pulvis eris et in pulvis reverteris’, polvo eres y en polvo te convertirás, decían los curas en los entierros; los polvos bóricos en polvo se convirtieron, y hoy la anécdota parece una increíble invención de leyenda urbana, y no un asunto que apasionó a la opinión pública y que personas que se suponían serias la trataron como si fuera lo más trascendente y clave de las investigaciones contra el terrorismo internacional. Ni ‘cherchez la femme’ ni gaitas. ‘Cherchez’ los polvos.
Ocurrirá lo mismo con el ‘caso PP’, a pesar de que se haya querido reconvertir en el ‘caso Garzón’, el ‘caso del sastre’ y el ‘caso del mayordomo infiel’ o de la doncella cotilla, o del taxista chismoso, o de un autor intelectual pagado por Pepe Blanco que logró engañar al coro celestial de la Comunidad de Madrid. Al cabo de unos meses, nuevo ridículo histórico que acumular a un PP incomprensible, que si contra el PSOE ofreció regeneración, ahora ofrece teatro chino de sombras y pantomimas.
Comentarios (4) sobre “La clave bórica y el sastre”
Jueves,19 de Marzo, 2009 - 11:36
Desde luego, gracia no le falta a Vd., ¿a falta de argumentos mas serios?
Jueves,19 de Marzo, 2009 - 12:12
Este artículo me trae el recuerdo de un chascarrillo contado por un amigo, en relación con una señora de la que se hablaba ponía cuernos a su marido, el cual ante las diferentes versiones que le llegaban terminó preguntando al último informador ¿Pero vamos a ver, es puta o no es puta?
Y para mi lo del PP es algo parecido, se trata de saber cual es la verdad, no cuales son las negativas, repetidas hasta la saciedad, en un empeño contumaz de convertir la mentira en verdad, de tantas veces repetidas. Se trata de saber si la señora es puta o no es puta. El espionaje ha existido, lo de los trajes de Camps, también, el viaje del salmón, también, sobre los casos de corrupción urbanística que vamos a decir que ya no se sepa. Por tanto y para no cansar, la señora era puta y lo del PP una putada.
Jueves,19 de Marzo, 2009 - 12:18
Parece que el PP ha dejado de ser un partido politico paa convertirse en una agrupación para el mangoneo.
Viernes,20 de Marzo, 2009 - 10:33
Lo del “caso Garzón” si que me parece especialmente preocupante. Si lo de los polvos bóricos fue una salida de olla, lo de ahora es un chantaje puro y duro. Y no para Garzón, sino para los que vengan detrás. Veo un claro aviso de que quien se meta con las cuentas del PP, será descuartizado en la portada de El Mundo. Lo normal ahora será que cualquier juez quiera echar tierra al asunto, antes de ver publicadas sus cuentas, sus lios de faldas, o las películas que se baja del emule.