Zigzagueos e ingenuidades
A veces se impone la impresión de que en materia de asuntos exteriores José Luis Rodríguez Zapatero actúa como un ingenuo. Eso es lo que ocurre con las relaciones con Estados Unidos, después de la monumental metida de pata de cuando se quedó sentado mientras, con motivo de la Fiesta Nacional del 12 de Octubre, desfilaba una formación del ejército de Estados Unidos, que ondeaba la bandera de la barra y las estrellas. Se dijo entonces, durante el mandato de Aznar, que el líder socialista quiso manifestar su disconformidad con la guerra de Irak, lanzada por George W. Bush en contra de la legalidad internacional y retorciendo las resoluciones de Naciones Unidas. Pero una cosa es el pueblo americano, y la bandera, y el himno, y otra la controversia diplomática.
Muchas han sido las discrepancias en táctica y en estrategia entre París y Washington, y nunca se han escenificado de forma parecida. Aquella chiquillada impropia de un estadista fue aprovechada por el republicano para ignorar durante dos mandatos, ocho años, al presidente español. Verdad es que las relaciones entre ambos países no se resintieron, más allá de la pérdida de ciertas compras de material militar, pero no es menos cierto que Madrid notó la ausencia del respaldo estadounidense en muchos de sus movimientos en el tablero internacional.
El entorno de Zapatero, y el mismo secretario general del PSOE, había puesto todas sus esperanzas en una victoria de Obama, con quien en principio hay ciertas afinidades ideológicas observables en aspectos como el papel del Estado para la formación del aún incompleto y mínimo ‘estado de bienestar’ norteamericano. Desde luego, la cercanía y la ’simpatía’ en este caso concreto es muy superior con la socialdemocracia europea que con los herederos de Aznar, no así con otras formaciones demócrata-cristianas o liberales del ‘viejo continente’ que han mantenido distancias con las doctrinas neocons que tanto han contribuido a hundir la economía del mercado y a desprestigiar a Washington.
Puede decirse que La Moncloa puso todos los huevos en la misma cesta, confiando en que Obama se percatara de las diferencias y de la firme voluntad de acercamiento del equipo de Zapatero. Y, en efecto, hubo algunos signos que parecían positivos: en media docena de ocasiones el presidente Obama se refirió al liderazgo español en una de las cuestiones clave de su presidencia, que lo distancian de su antecesor: la apuesta por la lucha contra el cambio climático y la introducción de energías alternativas. Concretamente, destacó el papel de España en la vanguardia de la investigación y la aplicación de la energía eólica. Esto fue analizado y traducido en España, como se analizan y traducen los signos cabalísticos que marcan los caminos de la política exterior.
Los medios de comunicación progubernamentales dieron gran importancia a las palabras de Obama; y los periódicos, radios y televisiones de la oposición, también se la dieron con su clamoroso silencio.
La esperanza para ‘normalizar’ las relaciones y conseguir una fluida relación personal entre Obama y Zapatero se fundaba en la decidida voluntad del mandatario demócrata en iniciar una nueva etapa ‘multilateralista’. Donde Bush y Cheney rompieron relaciones mediante la separación drástica entre amigos y enemigos, Obama propone diálogo: diálogo con Cuba, diálogo con Irán, diálogo con todas las partes iraquíes, diálogo con Corea del Norte, y sobre todo, mucho diálogo entre los socios de la Alianza Atlántica. Reiteradamente ha expresado su voluntad de contar con los aliados para hacer una política común entre todos.
Y justo, meses antes de que España ocupe por turno la presidencia europea, semanas antes de los primeros encuentros en la cumbre, va la ministra Carme Chacón, por mandato imperativo del presidente Zapatero, y anuncia la retirada unilateral de la misión española desplegada en Kosovo. Ante el asombro y el rechazo norteamericano -no hay que olvidar que fue Estados Unidos quien hizo lo que Europa no pudo hacer contra Milosevic y quien sentó las bases para resolver el problema balcánico de una Serbia inoculada del virus xenófobo y genocida- el Gobierno español contestó que ya se le había comunicado a las demás partes.
Pero comunicar unas horas antes no es ‘multilateralismo’; en el mejor de los casos es picardía. ¿Qué se quiere demostrar? ¿Que nada ha cambiado?, ¿que España tiene una política unilateral al margen de sus compromisos en la OTAN y mutatis mutandis con sus amigos europeos? En el fondo, estas grietas en la amistad transatlántica son también grietas en el europeísmo.
O sea, que estamos al principio: entre las grandes carencias de la política española a partir de Felipe González, figura la sustitución del europeísmo de los grandes estadistas, que se ponía por encima de los beneficios nacionales, por un europeísmo de fotografía y de parchís.
Vamos a ver si esto es sólo una impresión basada en hechos aislados, y mal ‘contextualizados’, o si Zapatero nos sorprende a todos y aprovecha para ‘hacer Europa’ de verdad en el semestre de la presidencia española, y los semestres anterior y posterior en que forme parte de la troika comunitaria.
Comentarios (2) sobre “Zigzagueos e ingenuidades”
Domingo,22 de Marzo, 2009 - 11:25
Espero que sólo sea una impresión basada en hechos aislados y mal “contextualizados”, pero en cualquier caso el Secretario General de la Presidencia, Bernardino León ha ido a Washington, en visita programada hace semanas, y se ha reunido con el consejero de Seguridad Nacional James Jones, manifestando al término de la reunión que la reacción de Jones ha sido muy positiva y comprensiva, se ha pasado página y podemos seguir avanzando en nuestra relación constructiva, también ha dicho León que España no supo explicar bien su decisión de retirar las tropas de Kosovo. En cualquier caso y fuera como fuere, nos encontramos ante situaciones no deseadas que deben ser evitadas a toda costa, en tiempos de crisis internacional -económica, política, social- los comportamientos deben ser medidos con precisión milimétrica, tanto política como profesionalmente, no es tiempo de ingenuidades ni de penenes, ahora sólo caben políticos de mucho fuste, capacidad y experiencia, a bote pronto me vienen a la mente los ejemplos de Pérez Rubalcaba, José Antonio Alonso y María Teresa Fernández de la Vega, quienes deben ser la guardia de corps que apoye, proteja y defienda al Presidente Zapatero.
Confío en Zapatero y estoy seguro que aprovechará el semestre de presidencia española de Europa , para “hacer Europa ” de verdad, de la buena, la que necesitamos para afrontar con ideas y decisión la salida de la crisis, que no hemos creado pero que todos padecemos y entre todos tenemos que superar.
Martes,24 de Marzo, 2009 - 10:43
“A veces se impone la impresión de que en materia de asuntos exteriores José Luis Rodríguez Zapatero actúa como un ingenuo”.
¿Ahora llama Vd. ingenuidad a la ineptitud e incompetencia?
¡¡Qué estulticia!!