11-M, caen una por una las mentiras
Miércoles, 31 de Octubre, 2007
Una voz devuelve la normalidad al mundo y lo sitúa del derecho después de un caos, primero de sangre y luego de mentiras. Es la voz de Javier Gómez Bermúdez, la sencilla solemnidad con que hoy, durante la lectura de la sentencia de la Audiencia Nacional sobre los atentados del 11-M, ha vuelto a colocar las cosas en su sitio. No fue ETA. No hubo conspiración. El explosivo procedía de mina Conchita, donde sólo la codicia colocó en las manos de unos criminales la dinamita que luego segaría tantas vidas.

