Sor Elena: “En el 42 ni sabía que isla era ésta”.
Tiene 88 años y llegó a Gran Canaria hace 58 para atender a los niños del colegio del Carmen y paliar la pobreza de la época. Como testigo de la evolución de la ciudad, sor Elena recuerda que “los barcos que llegaban al Puerto se veían desde la azotea del colegio. Ahora, nada”. Llegó muy joven del País Vasco y su padre lloró porque “iba a un sitio lejano”.
De los 88 años que en la actualidad tiene sor Elena, 55 los ha vivido en el Colegio Nuestra Señora del Carmen de Las Palmas de Gran Canaria. Es la mayor de las once religiosas que desempeñan distintas tareas en el centro y aún hoy, menuda y ligera, se encarga de los recados, de cuidar la portería y de hacer mantelería de ganchillo, una de sus aficiones. Cuando sor Elena salió de su ciudad natal, Vitoria, rumbo a Canarias, la travesía en barco tardó ocho días. “Mi padre me escribió una carta muy triste diciéndome que le daba pena que me fuera tan lejos”.
Esta mujer, afable y buena, ha sido testigo de la evolución de la ciudad y recuerda una de las zonas de mayor pobreza de los años 60 y 70 en Gran Canaria: “Aquel Confital lleno de chabolas y personas muy pobres. ¡Cómo estaba de mal aquello…!” “Aquí moriré ya, mi hija. Ésta es mi casa y ésta es mi familia”, decía hace unos días en el colegio, alzando la voz para hacerse oír entre el bullicio de los escolares. No le molesta la algarabía. Durante muchos años ha dado clases en lo que antes se llamaba párvulos.
Me cuentan sus compañeras que la noche antes de quedar para este reportaje sor Elena Ibáñez se “estudió” la historia de su colegio y algunos datos más por si “me preguntan algo que no sé”. Desconocía ella que lo que nos interesa es su vida. De ahí que se mostrara incómoda cuando relataba episodios personales: “¿Vas a poner eso también en el periódico?, bueno pero en letra chiquita?”
“Mire, cuando yo vine a la isla tenía 22 años y fue, me acuerdo bien, en el año 1942. Antes había estado cinco años como aspirante a monja en dos centros de la congregación, así que cuando ya vi que mi vocación era firme, mis superiores me mandaron a Canarias. Sabía que las Islas Canarias estaban en el mapa, pero no sabía nada más. Además, me equivoqué porque al decirme que me mandaban a un colegio que estaba en el Puerto de la Luz lo confundí con una zona de Francia que se llama así. Luego me di cuenta que no, que Canarias estaba muy lejos de casa”.
Sor Elena era huérfana de madre, que murió durante el parto de uno de sus cinco hermanos, pero cuando ella le dijo a su padre que se metía a monja “no dijo nada y hasta me apoyó”. Hablando de su vida como quien no quiere la cosa, reconoce que de pequeña no se veía metida en eso de los conventos, pero que, poco a poco, le fue llegando una vocación que ha seguido intacta y gracias a la cual ha sido una persona “muy, muy feliz. Mucho”, dice.
Cuando pisó por primera vez el colegio del Carmen en el Puerto de la Luz le llamó la atención que el muelle al que llegaban entonces los buques estuviera tan cerca, “en la misma esquina. Cuando venía un barco grande las monjas subíamos a la azotea. Era una fiesta”.
Comentarios (2) sobre “Sor Elena: “En el 42 ni sabía que isla era ésta”.”
Miércoles,27 de Mayo, 2009 - 11:34
Emocionante tu artículo querida Marisol. Quizás por haber estado desde muy pequeño en colegios religiosos,primero con las monjas del Colegio Las Salesiana, en Tomás Morales y con posterioridad en o Salesianos y Jesuitas. De las monjas y para ellas nada más que elogios y cariño con que me trataban y con posterioridad mi Hija, también piensa igual.
Aquí no se les ha tratado con la justicia debida ni la labor que ejercieron en la época de la hambruna, dignas de un Premio Canarias.
No pienso lo mismo de los curas, los cuales y por ser un niño bastante espabilado para mi edad, veía con que machismo y despotismo las trataban.Igual que a las esclavas, eso te lo puedo jurar.
Solo queda dar las gracias a Sor Elena por haber dedicado su vida a favor de los demás y otras tantas que en su anonimato, han realizado igual labor.
Jueves,28 de Mayo, 2009 - 12:06
Hola, mi hija estudió en el colegio del Carmen, y guardo muy buen recuerdo de Sor Elena, y de casi todas las hermanas en general. Y aunque mi hija me ha salido un poco agnóstica al final, creo que los valores que le enseñaron le han quedado y eso es lo importante.
Y por cierto mi reconocimiento a la labor que hacen dando de comer a tanta gente en ese comedor que tienen en el colegio. A veces se critica mucho a la iglesia como institución, yo tampoco estoy de acuerdo con todo lo que hacen y dicen, pero hay que saber reconocer lo bueno que hacen.
Un saludo,