Diez velas para el Negrín
Lunes, 29 de Junio, 2009
Diez años cumple en Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín, un centro médico que nació con vocación de maná y en cuya edificación se empeñaron muchos nombres a quienes el paso de una década ha condenado casi al olvido mediatico. Así es la vida. Hace doce años -el hospital tardó en construirse alrededor de 18 meses- la percepción de la asistencia sanitaria en Gran Canaria era de precariedad.
El “viejo” Pino se quedaba corto, incapaz de dar respuesta las ilusiones de jóvenes médicos que buscaban proyección profesional y que, en muchos casos, acabaron marchándose a hospitales de la Península por la incapacidad de cubrir las necesidades sanitaria de la sociedad canaria y su proyección profesional. De esa una necesidad asistencial incuestionable nació la revuelta que culminó con la construcción de un gran hospital. En ese lucha, lo recuerdo bien porque cubrí como periodista prácticamente todo el proceso de su construcción, incluido el montante económico que el Ministerio de Sanidad destinó para su construcción, cumpliendo así con una parte de la deuda histórica sanitaria de Madrid con Canarias, fueron muchos los que remaron en la misma dirección. Es justo aquí citar expresamente a Román Rodríguez, que batalló duro por su concesión, como médico sindicalista primero y luego como primer director del SCS. Menciono también a Damián Hernández, entonces presidente del Colegio Oficial de Médicos, Pedro Quevedo, médico y sindicalista entonces, así como Ruperto Matas, el último gerente e intensivista del viejo Pino y el primero del Negrín. Y a Diego Falcón y al neumólogo Pedro Cabrera que abanderó, junto a otros médicos y personal de distintos estamentos del viejo Pino la necesidad imperiosa de un nuevo hospital. Son nombres deben estar junto a muchos más, la misma Evelia Lemes primera directora del nuevo hospital o Domingo Madera, representante sindical de los médicos a finales de los ochenta.
Respecto a la cobertura asistencial que dispensa el Negrín, las expectativas no se han visto del todo cubiertas porque el funcionamiento del hospital es complicado y esa complejidad ha frenado de manera importante su actividad plena. Decían los profesionales cuando el Negrín fue creciendo a lo largo y ancho, planta a planta, que estudios sanitarios de expertos desaconsejaban por entonces los macro hospitales dada su dificultad para ser manejado, para ponerlos en marcha.
Desconozco si esa grandiosidad ha sido determinante en su deficiente funcionamiento o si decidimos vincularlo a la incapacidad de sus distintos gestores. Todos hemos usado alguna vez ese hospital público y todos, o casi todos, por muchas encuestas misteriosas de la Consejería de Sanidad que hablan de lo encantado que dicen estar los usuarios, hemos sufrido esperas en Urgencias de uno de uno dos días así como el trato impersonal que se dispensa. La falta de atención personalizada por parte del personal de urgencias es tan lamentable y penoso, que una no acaba de entender porqué la administración sanitaria no se emplea a fondo de una vez para en subsanar ese “agujero negro” del Negrín; no se explica que a metro y medio de la sala de espera de urgencias esté ubicada la Unidad de Internamiento Breve de psiquiatría. Si algo falta en ese escenario para que una noche en urgencia te saque de quicio escuchar gritos de enfermos mentales, carreras y llantos, es eso.
Creo sin embargo que no son días para empañar esta celebración que tienen muchos puntos negros -y muchos blancos- y que diez años después debían ser tomadas muy en serio. ElNegrín continua teniendo diez años después plantas cerradas, quirófanos que no funcionaba a pleno rendimiento y muchas carencias que parecen que caminan más en el sentido de una mala gestión, que en otra cosa. Pero será otro día cuando hablemos de todo eso. Hoy no porque sea como sea, estamos viviendo fecha importante para la sanidad canaria que lo sería de gran celebración si este flamante hospital funcionara como una máquina bien engrasada. Como debe ser.


