La pileta que cayó del espacio
Antier se recibía una llamada en este periódico de un isleño envenenado con el atrezzo de una rotonda que se encuentra entre Los Portales y Visvique, con la idea de colocar su envenenamiento en la sección de El Retrovisor, donde figura hoy adecuadamente. Lo que aparece en la rotonda realmente es inocuo a primera vista pero tiene un fundamento filosófico que es materia general en la iconografía kitsch de estas ínsulas.Se trata de la típica rotonda donde en su interior y a modo de ornato se ha espichado una única, estúpida y solitaria pileta. Esta pileta aderezada de algunas verduras autóctonas y otras hierbas sin catalogar y quizá para darle un punto de vanguardia al asunto, aparece en un ángulo imposible, sostenida en la vertical por una esquina del fondajo, por lo que cualquier foráneo ajeno a la coñática iconografía indígena podría deducir que son los restos de un meteoro, una tosca celeste proveniente del planeta Pileto, que se encuentra en la constelación del Jabón Lagarto, poco más allá de la galaxia de la lejía El Conejo.Pero este desastrozo y vergonzoso collage que domina la rotonda canaria, los vericuetos de los caminos, las entradas de las áreas turísticas y en fin, a todo lugar digno de ser fotografiado en la isla por los muchos millones de turistas que nos visitan y por nosotros mismos que para algo vivimos aquí, no es único, que no es una anécdota vaya.Existe el común de que un pandero, una tinaja y un cencerro, mejor aún si éstos adquieren dimensiones de vaca frisona, (existe una plancha de carbón en Mogán que como prenda nos deja la isla lisa como el reverso de un callao), son el colmo de la estética, algo muy de la tierra y digno de genuflexión.Se dice: “Ah, sí, uf la pileta. Pues tampoco se conchabó mi suegra la espalda”, sin confesar que se la conchabó lavando sus calzoncillos precisamente. Y el otro piensa, ños, qué canario el tío y su suegra. Y no cae ni el uno ni el otro que la pileta ni es canaria, ni es un diseño para exhibir en el MOMA y que la pileta en sí misma es un trasto que sólo reprensenta a un pueblo que lavaba a mano en las mismas fechas en las que el resto de Europa conocía la lavadora. Y si bien es cierto que una pileta no hace paisaje también lo es que de norte a sur el panorama no es más que una muestra de atarecos inservibles que se han ido levantando del cuarto de la azotea, que sale más barato que dignificar la isla con un poquito de gusto, imaginación y arte.