Una mentira apoteósica

El arquitecto Faustino García Márquez ha cogido su chaqueta y la maleta, además de su integridad ética y profesional, para dejar una evidencia muy clara: al gobierno de Rivero y Soria le interesa una mierda  el medio ambiente y su tan cacareado desarrollo sostenible.

La marrullería que ha puesto la pica y ha enervado al tranquilo y mesurado Faustino García Márquez ha sido el ‘coladero’ del arreglo del arreglo de la moratoria, y por supuesto que el otro arreglo que Berriel prepara para los hoteles ilegales de Lanzarote. Al final ha resultado que la grandilocuencia del cargo, director de la Agencia Canaria de Desarrollo Sostenible y la Lucha contra el Cambio Climático, era un saco vacío. Sólo nos queda la satisfacción de observar que Faustino García Márquez no es fácil de doblegar ni ser tampoco cómplice de los disparates que se cometen en las Islas Canarias para destruir y consumir más y más territorio. En cuanto a la otra cara de la moneda, pues decir que la dimisión no servirá para que CC y el PP paralicen lo que tanto indignó al ‘padre’ de la moratoria en Canarias, sino para respirar profundo y decir ‘aquí nuestros campos, aquí nuestros desastres’.

ComentariosComentarios (2) sobre “Una mentira apoteósica”

  1. UsuarioDomingo González

    La pregunta es: ¿por qué un hombre tan coherente y se supone inteligente acepto alguna vez ese cargo de pura apariencia y marketing político? ¿Es que este señor no sdabía con quienes se estaba jugando los cuartos? ¿Es que todo vale para estar en el machito sea cual sea la ideología? La verdad es que su posición amén de desairada desde origen era ya insostenible por pura vergüenza.

  2. UsuarioJosé

    Muy bien por Faustino. Pero ya que se está de acuerdo con él, y muchos lo estamos, echo en falta en muchos medios de comunciación un rechazo radical a la actuación más impactante que se cierne sobre Gran Canaria, la nueva carretera de Agaete a La Aldea, ¿o es que este megaproyecto no es un atentado contra el patrimonio natural de nuestra Isla? A veces, viendo al atención que prestan algunos medios a la noticia da la impresión de que no lo tienen muy claro. Aún no he visto a ningún editorialista de prestigio argumentar en contra de esta barbaridad. Sólo se recogen las crónicas de las piedras y piedritas que de vez en cuando caen sobre la dichosa carretera, sacando de contexto las necesidades reales de comunicación entre La Aldea y el resto de la Isla. Al final, parecen todos a favor de la destrucción del más grandioso enclave natural de Gran Canaria, los “hunos” y los otros.

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