Observo no sin cierto escalofrÃo como soportes publicitarios móviles, en este caso guaguas de Barcelona, son aprovechados por los ateos para responder a la agitación evangelista, que lanza el eslogan “Dios si existe. Disfruta de la vida en Cristo”. La respuesta es: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. La controversia nos remite a la catatumbas sociales, a momentos de crisis colectiva en que cada uno quiere demostrar su verdad al mundo, y pone en circulación su imaginerÃa para acojonar al personal, que como mÃnimo abandona las rebajas y mira un segundo hacia el Cielo. En todo caso, el pique entre evangelistas y ateos a la manera española me parece un poco lÃquido frente al origen de la pugna, una web cristiana del Reino Unido donde los machacantes sacaron a flotación perlas amenazantes del siguiente tenor: “Pasar la eternidad en el infierno y ardiendo en un lago de fuego”. Mi padre me contaba siempre que en la posguerra tardÃa, cuando el estreno en la Isla de ‘Arroz amargo’ con Silvana Mangano, tuvo que soportar a la salida del cine los improperios histéricos de la militancia de Acción Católica, que se lanzó a la calle desafiar tanta exposicion carnal, amén de introspección masturbatoria.