EL PARTIDO QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA

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“Reclamo una explicación clara, rápida y contundente, sobre si la actual jefa superior de Policía de las Islas, Concepción de Vega, fabricó casos de presunta corrupción contra dirigentes y cargos del PP que fueron detenidos”. José Manuel Soria, líder del Partido Popular en Canarias, se despachaba a gusto el pasado 20 de febrero, poco después de que se conociera la ristra de denuncias policiales que insinuaban que las operaciones contra la corrupción de su partido podrían esconder asuntos muy  turbios y ajenos a un Estado de Derecho.

Ahora, tras la llegada  del auto que archiva las denuncias y las califica de “vagas, genéricas e inconcretas” y cargadas de “interpretaciones subjetivas”, en su parte más suave, y deja claro que no se va a permitir la utilización de la Justicia para fines políticos, en su parte más rotunda, se desconocen las consecuencias en el seno del PP si a alguno de sus miembros le llega a sus manos una cerilla y un bidón de gasolina. Parafraseando al fallecido Stieg Larsson, el escritor de moda en Europa.

Los últimos dos meses han sido un continuo ataque de los hombres y las mujeres de Soria contra la policía en Canarias. El argumento era bastante claro y fue copiado del libro blanco de Federico Trillo, desde hace años el arma del PP para defenderse de la corrupción: existe corrupción en el PP porque Juan Fernando López Aguilar ha utilizado a la policía para crear de forma artificial los casos Góndola, Faycán y Salmón, y así sacar de la esfera política al núcleo duro de José Manuel Soria.

Y como pilar en el que se asientan los ataques, las denuncias de un grupo de policías, imputados a su vez por filtrar información secreta a cargos públicos del PP, contra la jefa superior Concepción de Vega, a la que acusan de fabricar pruebas contra el buen nombre de los populares canarios.
Nada mejor para alentar la teoría de la conspiración contra el PP; policías contra policías, un tótum revolútum en el que, sin duda, se conseguiría sembrar de dudas a la opinión pública ante tanto escándalo de detenciones, comisiones ilegales y viajes en jet privado a Noruega.

El esperpento llegó a su punto álgido el 18 de marzo pasado. La presidenta del PP en Gran Canaria y portavoz del Grupo Popular en el Parlamento de Canarias, María Australia Navarro, no titubeó a la hora de decir, vía nota oficial, lo siguiente: “La delegada del Gobierno tiene que pedir perdón públicamente a los policías nacionales a los que ella insulta al intentar confundirlos con los mandos y jefes policiales a los que el PSOE ha situado en Canarias con el único y exclusivo fin de perseguir a sus adversarios políticos”. Una declaración extraída del manual de Federico Trillo, histórico especialista en lo que se denomina la corrupción de ida y vuelta, el disparo a la sien del pianista: si te destapan casos de corrupción, la culpa la tienen los jueces rojos, los fiscales rojos y los policías rojos, que son utilizados por un Gobierno rojo contra la histórica hegemonía nacional de la derecha.

Con los fuegos artificiales bajo el brazo se fue Carmen Guerra hasta el Parlamento nacional, nada más y nada menos, para restregar a la cara del ministro Rubalcaba quiénes son los verdaderos corruptos en España: “Ni subido sobre la silla me da usted lecciones a mí de corrupción”, dijo la diputada del PP entre veladas carcajadas en los escaños. Fue un lapsus, sin duda, porque lo que realmente quiso decir fue que ligar corrupción y PP, en el año 2009, es una verdadera manipulación.

Pero hete aquí que las respuestas a tanta tinta de calamar del Partido Popular están recogidas, negro sobre blanco, en varios documentos judiciales. Rubalcaba contestó a Carmen Guerra recordando el auto de apertura de juicio oral del caso Faycán, en el que el magistrado Javier García recogía que el alcalde de Telde y varios de sus concejales, todos ellos del PP, “se concertaron a fin de pergeñar en principio un sistema de financiación ilícita del PP”.

Y otro documento judicial, en el que el magistrado Tomás Martín archiva las denuncias contra los mandos policiales, dispara en el corazón de la teoría de la conspiración: “No se obtendrá a través de esta causa instrumento alguno con el que se pretenda revisar lo actuado por otro órgano”. Dichosa y jodida realidad.

ComentariosComentarios (6) sobre “EL PARTIDO QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA”

  1. Usuariosoriasis

    Por favor, no se les ocurra darle una cerilla de esas al señor Soria, porque si no nos quedamos sin la isla y sin Canarias entera. Mejor que no fume, ni lea el sumario del caso del Salmon ahumado.

  2. Usuariolocura

    Se han vuelto completamente locos estos del PP. Se han sumido en una espiral que solo se para en las próximas elecciones, pero de aquí hasta entonces nos van a sorprender día a día. Se puede convertir en una auténtica pesadilla esto de leer la prensa todos los días y encontrarse con declaraciones disparatadas de los chicos de Soria.

  3. Usuarioariete

    desde abril 2007 velocidad de tortuga y en siete días supera la velocidad de la luz. Dichosa y curiosa realidad.

  4. UsuarioPedro

    De bruces con la realidad. Cuando se dejarán de manipular.

  5. UsuarioAna

    Ohhhh”pobrecito” ppmanu ¡que penita chachón! y ahora… ¿cómo “ahumarás el salmón”? o ¿quizá pensabas en hacer el “asadero del salmón bendito”?. Nada chacho, a frotar dos palos…..

  6. UsuarioAgustín

    Estoy con el comentario de “locura”, leer las cosas de estos mequetrefes que hemos puesto (el pueblo, no yo) en los cargos públicos es una auténtica pesadilla, algo grotesco y casi dantesco, impropio de quienes se hacen llamar demócratas, servidores del estado y hasta patriotas. Me da igual el color del partido, estos toletes y ladronzuelos están en todas partes, y en vez de dar ejemplo de ciudadanía se pasan todo el santo día dedicándose insultos, rebajándose unos a otros y engañando al pueblo con mentiras y más mentiras.
    Y luego quieren que tengamos paciencia, que nos portemos cívicamente (esto nuestros más jóvenes ciudadanos lo están olvidando). Todos nos hemos vuelto locos, ¿aún queda alguien cuerdo en este mundo de impostores y estafadores morales?

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