UN PASEO POR EL LABERINTO DE TINDAYA
Domingo, 12 de Julio, 2009
Cada puerta abierta conduce a una habitación oscura y sin salida; las puertas cerradas son infranqueables y sólo dejan ver la luz a través de la rendija que las une con el suelo, también oscuro. Así es el interior del laberinto del ‘caso Tindaya’, una genial idea del escultor vasco Eduardo Chillida para convertir la montaña sagrada en un monumento a la tolerancia transformada en un escándalo que dura ya quince años y ha costado al Gobierno de Canarias 18 millones de euros (sin contar Tebeto). Y la montaña sigue como al principio: intacta.

